El cometa interestelar 3I/ATLAS, identificado en julio de 2025 como el tercer objeto conocido que proviene de fuera del sistema solar, continúa siendo objeto de estudio incluso después de haberse alejado de las cercanías de la Tierra.
Aunque su tránsito y su trayectoria alrededor del Sol dejaron numerosas preguntas sin resolver, observaciones recientes sugieren que su evolución aún no ha concluido y aportan nuevas pistas sobre su comportamiento. Una investigación difundida en el repositorio científico arXiv, encabezada por el investigador Michael Werner, analizó registros del observatorio espacial SPHEREx de la NASA y detectó un cambio inesperado tras el paso del cometa por su punto más próximo al Sol. Los resultados muestran que, luego del perihelio, la actividad del objeto se incrementó de manera significativa.
Según las imágenes obtenidas en el espectro infrarrojo, el cometa comenzó a emitir volúmenes elevados de agua, gases y compuestos orgánicos, en niveles mucho mayores a los registrados en etapas anteriores. Este fenómeno contrasta con las observaciones previas a su acercamiento solar, cuando 3I/ATLAS se encontraba entre las órbitas de Júpiter y Marte y presentaba una actividad limitada.








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